En la recta final hacia las elecciones del próximo domingo, el Gobierno nacional enfrenta un clima enrarecido por denuncias de corrupción y el caso del fentanilo contaminado. Sin embargo, en La Libertad Avanza (LLA) consideran que estas acusaciones no modificarán el voto de sus adherentes, aunque temen que profundicen la apatía y la abstención electoral.
La principal preocupación de la cúpula libertaria es que el descontento ciudadano derive en una baja participación en los comicios de la Provincia de Buenos Aires, terreno clave para definir el rumbo político. Por ello, el cierre de campaña estará orientado a incentivar la asistencia a las urnas, bajo la consigna de que la alternativa al oficialismo libertario es el regreso del kirchnerismo.
“Si alguien vota pensando en la corrupción, la otra opción que queda es el Frente de Todos. Lo que puede pasar es que la gente no vaya a votar”, reconoció un dirigente bonaerense de LLA. El temor es que la percepción de que “todos son lo mismo” termine beneficiando a las fórmulas de Fuerza Patria, encabezadas por Axel Kicillof, Sergio Massa y Cristina Kirchner.
Mientras tanto, el oficialismo planea un acto de cierre en Moreno y refuerza la militancia en redes sociales. En paralelo, celebra el fallo de la Justicia estadounidense que levantó el embargo sobre fondos vinculados al empresario Hayden Davis, ligado al oficialismo, interpretándolo como una muestra de que las causas contra el Gobierno responden a operaciones políticas.
Con el frente judicial aún abierto —particularmente por los audios que involucran a Diego Spagnuolo y la Agencia Nacional de Discapacidad—, en LLA confían en que la Justicia no avance hasta después de las elecciones. La estrategia será apelar al voto duro y al victimismo político, al tiempo que intentan sostener la movilización de su militancia en territorio bonaerense.
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