Denuncian maltrato y falta de acompañamiento en el Instituto de Formación Docente N°2 de Chos Malal

Estudiantes de 4° año del Profesorado de Educación Inicial hicieron pública una carta abierta donde relatan situaciones de violencia psicológica, trabas institucionales y dificultades económicas que atraviesan durante la residencia.

Un grupo de estudiantes del Profesorado de Educación Inicial (PEI) del Instituto Superior de Formación Docente N°2 difundió una carta abierta en la que manifiestan su preocupación por lo que consideran prácticas de maltrato y un sistema de residencia que no garantiza condiciones adecuadas de formación.

Según expresaron, durante el cuarto año —instancia clave de residencia— se enfrentan a descalificaciones, evaluaciones sin devolución pedagógica y un trato que califican como “abusivo y desalentador”. Aseguran que el proceso no funciona como un taller formativo sino como un “mecanismo de exclusión” que afecta la continuidad de la carrera.

Las estudiantes remarcaron que cada ciclo ingresan decenas de jóvenes a la residencia, pero solo unas pocas logran acreditarla. A esta situación se suma el esfuerzo económico que implica viajar desde otras localidades, solventar estadías y afrontar gastos, lo que vuelve aún más complejo el tránsito académico.

En la carta, también señalan que ya elevaron reclamos a las autoridades del instituto sin obtener soluciones. “Hemos sido minimizadas y responsabilizadas, sin respuestas a las demandas planteadas”, detallan.

El documento concluye con un pedido formal para que se investiguen los hechos y se garantice un entorno de formación respetuoso y acorde a la función que debe cumplir una institución educativa de nivel superior.

Texto Completo

Carta Abierta a las Autoridades Gubernamentales, Directivos, Docentes del ISFD N°2 y Comunidad Educativa
Chos Malal, Neuquén – 27 de septiembre de 2025

A quien corresponda:

Nos dirigimos a ustedes como estudiantes de 4to año del Profesorado de Educación Inicial (PEI) del Instituto Superior de Formación Docente N°2, con profundo respeto pero también con una urgente necesidad de expresar nuestra preocupación ante situaciones que consideramos graves, sostenidas y sistemáticamente ignoradas.

Durante el tramo de residencia correspondiente al cuarto año, hemos enfrentado múltiples obstáculos que exceden lo académico y afectan directamente nuestra integridad emocional. Nos referimos, con pesar, a episodios reiterados de maltrato psicológico por parte de algunas docentes, quienes han ejercido prácticas que consideramos abusivas, descalificadoras y profundamente injustas. Hemos sido tratadas como mentirosas, desacreditadas sin fundamentos y expuestas a situaciones que vulneran nuestros derechos como estudiantes y como futuras profesionales de la educación.

En el Instituto de Formación Docente N°2, cada año más de 28 estudiantes comienzan la residencia, pero apenas unas pocas logran acreditarla. No porque no se esfuercen, no porque no estudien. Sino porque el espacio de residencia no funciona como un verdadero taller de formación, sino como un filtro sin criterios claros ni acompañamiento pedagógico. Los trabajos son devueltos sin retroalimentación real. Las evaluaciones no orientan, sólo excluyen. Las estudiantes piden herramientas, no favores. Quieren aprender, no que las aprueben sin mérito.

Pero el sistema no las forma, las desgasta, las frustra y, en muchos casos, las expulsa.

A esto se suma una dimensión que no puede ser ignorada: la económica. Muchas estudiantes deben viajar desde localidades alejadas, asumir gastos de transporte, alojamiento y alimentación para poder cumplir con sus prácticas.

Este esfuerzo económico es sostenido con sacrificio por ellas y sus familias, y se vuelve aún más doloroso cuando, a pesar de todo, se enfrentan a trabas injustificadas, maltrato y falta de acompañamiento. La residencia no sólo exige tiempo y dedicación, también implica una inversión que, en estas condiciones, se vuelve insostenible.

La situación es tan crítica que algunas estudiantes optan por abandonar la carrera, cambiarse de profesorado, e incluso irse a otros lugares para poder culminar sus estudios o directamente renunciar al sueño de recibirse. No por falta de vocación, sino por falta de condiciones dignas para formarse.

Queremos dejar constancia de que hemos agotado todas las vías institucionales disponibles. Hemos presentado notas, realizado reclamos internos, solicitado reuniones y expuesto nuestras inquietudes ante la dirección. Sin embargo, la respuesta ha sido siempre la misma: minimizar, culpabilizar y mirar para otro lado.

No hablamos en nombre de una persona. Hablamos por muchas voces que no se animan a hablar, por miedo, por hartazgo o por haber sido silenciadas. Esta carta busca visibilizar, no confrontar. Busca abrir un diálogo honesto, comprometido y urgente sobre las condiciones reales de formación docente en nuestra institución.

Solicitamos a las autoridades competentes que se investiguen estos hechos, se habiliten canales de escucha reales y se garantice un entorno formativo sano, justo y respetuoso. La residencia docente debe ser un espacio de crecimiento, no de sufrimiento.

Con esperanza y firmeza, Estudiantes de 4to año del Profesorado de Educación Inicial (PEI) – ISFD N°2.

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