Un grupo de efectivos y familiares de la Policía de Neuquén presentó una nota dirigida al gobernador Rolando Figueroa y al ministro de Seguridad Matías Nicolini en la que expusieron una serie de reclamos por la situación laboral dentro de la fuerza. En el documento, los firmantes cuestionan demoras en pagos, denuncian condiciones laborales que consideran perjudiciales y advierten sobre una creciente crisis en materia de salud mental entre los efectivos.
La presentación, fechada el 9 de marzo y recibida en el Ministerio de Seguridad, plantea la necesidad de una respuesta urgente a distintos problemas que, según afirman, afectan la integridad y el sustento de quienes integran las fuerzas de seguridad de la provincia.
Entre los reclamos principales aparece la demora en el pago de adicionales salariales. En la nota se exige que el gobierno garantice que estos conceptos se abonen “en tiempo y forma”, ya que sostienen que las demoras se han vuelto sistemáticas y afectan directamente la economía de las familias policiales.
Según expresaron, el salario básico no alcanza para cubrir gastos básicos en la capital provincial. “Con el sueldo percibido no se llega a pagar los servicios básicos para poder vivir en la ciudad de Neuquén”, indicaron en el documento.
Reclamo salarial y costo de vida
El texto también solicita una recomposición salarial que contemple la inflación real. Los firmantes aseguran que el actual desfasaje salarial vuelve “insostenible” el costo de vida para los agentes, especialmente por el valor de los alquileres y el encarecimiento general de los bienes en la provincia.
En ese sentido, sostienen que los salarios de la fuerza quedan por debajo de la canasta básica y remarcan una particularidad de la economía neuquina: “En Neuquén todo se mide con el sueldo del petróleo”, señalaron en el documento, en referencia a la presión que ejerce la actividad hidrocarburífera sobre los precios.
Traslados y desarraigo
Otro de los puntos cuestionados es la política de traslados dentro de la fuerza. En la nota se pide el cese del desarraigo, ya que aseguran que los cambios de destino a largas distancias son utilizados en algunos casos como una forma de castigo.
Según el planteo, esta práctica genera dificultades familiares, altos costos de traslado y un fuerte desgaste físico y psicológico en los efectivos.
Los firmantes sostienen que debería priorizarse el arraigo y la estabilidad familiar de los agentes, teniendo en cuenta las largas jornadas de trabajo y las exigencias propias de la actividad policial.
La muerte de dos policías y el impacto dentro de la fuerza
En el documento también se hace referencia a la conmoción que generó en la fuerza el reciente episodio trágico donde perdieron la vida el oficial ayudante Julián Zúñiga y el Suboficial Mayor (R) Atilio Contreras, cuya muerte provocó consternación entre sus compañeros.
Los firmantes sostienen que, tras ese episodio, muchos efectivos debieron continuar trabajando mientras atravesaban el duelo por la pérdida de un colega con el que compartían jornadas laborales. “Los efectivos están de duelo por su compañero de trabajo, el oficial ayudante Zúñiga. ¿Quién los acompaña?”, plantearon en el escrito.
El reclamo también menciona otro caso reciente de un efectivo fallecido, que profundizó la preocupación por la contención institucional dentro de la fuerza. Según expresan, situaciones de este tipo evidencian la necesidad de implementar programas de acompañamiento psicológico y asistencia profesional para los policías que enfrentan situaciones traumáticas durante su trabajo.
Preocupación por la salud mental
Uno de los tramos más críticos del documento se refiere a la situación de salud mental dentro de la fuerza. Los firmantes advierten sobre indicadores preocupantes de depresión, ansiedad y consumos problemáticos entre los efectivos.
En ese marco, piden que el gobierno provincial implemente programas de asistencia profesional y acompañamiento psicológico para el personal policial.
Como ejemplo de la situación emocional que atraviesan algunos integrantes de la fuerza, mencionan el caso de efectivos que debieron afrontar la pérdida de compañeros de trabajo, señalando la falta de acompañamiento institucional ante situaciones de duelo.
Reclamo colectivo
El documento fue presentado por el colectivo denominado “No nos callamos más», familiares de policías, autoconvocados, vecinos comprometidos y retirados de la Policía de Neuquén”, según se identifica al final del escrito.
En la nota remarcan que la falta de respuestas a estos planteos no solo impacta en los trabajadores policiales, sino también en la calidad del servicio de seguridad que se presta en la provincia.
“Esto no solo desprotege al trabajador, sino que pone en riesgo la salud mental y emocional de los policías”, afirmaron en el texto, donde también sostienen que la situación termina afectando el funcionamiento del sistema de seguridad en todo el territorio neuquino.
Hasta el momento, desde el gobierno provincial no se difundió una respuesta oficial a los planteos formulados en la presentación.



