Chile se prepara para modificar su huso horario y dejar atrás el esquema de verano vigente desde septiembre de 2025. El cambio, previsto para el sábado 4 de abril, implicará atrasar los relojes una hora y dará inicio al período de invierno en la mayor parte del país.
La medida coincide con un fin de semana largo por Pascuas que suele intensificar el movimiento turístico, especialmente desde Argentina hacia ciudades chilenas. En ese contexto, la modificación horaria no solo impactará en la cantidad de luz natural disponible durante el día, sino también en la organización de viajes, actividades y rutinas cotidianas.
El ajuste se concretará a las 00 del sábado, momento en que los relojes deberán retroceder 60 minutos. Con este cambio, el domingo 5 de abril amanecerá más temprano: si el sábado la salida del sol está prevista cerca de las 7:57, al día siguiente se adelantará a las 6:57. En contrapartida, el atardecer también se anticipará, pasando de alrededor de las 19:33 a las 18:32.
El nuevo esquema traerá mañanas más luminosas, pero acortará la extensión de la luz por la tarde, una variación que suele reflejarse en la vida diaria, desde el inicio de clases y jornadas laborales hasta el uso del tiempo libre.
La modificación regirá en casi todo el territorio chileno, con excepción de las regiones de Aysén y Magallanes y la Antártica Chilena, donde se mantendrá el horario actual. En el caso del territorio insular —como Isla de Pascua y Salas y Gómez— el ajuste se realizará a las 22 del mismo sábado.
El cambio de hora es una práctica histórica en Chile orientada a optimizar el aprovechamiento de la luz natural en las primeras horas del día. El esquema vigente fue establecido por el Decreto 224, que fijó los ajustes estacionales hasta abril de 2026.
En paralelo, la modificación tendrá efectos concretos en los pasos fronterizos que conectan con Argentina. Cruces como Pino Hachado, Icalma y Cardenal Samoré deberán operar con referencia a dos horarios distintos, lo que puede generar confusiones entre quienes viajan sin contemplar la diferencia.
La coordinación de apertura y cierre se mantiene entre ambos países, pero la coexistencia de husos horarios obliga a prestar atención. Una hora de diferencia puede alterar planes de viaje, provocar demoras en controles migratorios o complicar conexiones y reservas.
El movimiento habitual de turistas, transportistas y residentes en zonas cordilleranas suele intensificarse en fechas festivas, por lo que el cambio horario añade una variable más a tener en cuenta. La recomendación es verificar previamente los horarios de funcionamiento de cada paso antes de emprender el cruce, para evitar contratiempos en plena ruta.



