Cichero, que trabajaba como cuidador desde el 29 de abril en el geriátrico ubicado en Funes 1783, está acusado por los delitos de lesiones graves agravadas por violencia de género, coacción y amenazas.

La denuncia que dio inicio al caso fue presentada por la responsable del lugar después de revisar las filmaciones internas. Los familiares de las residentes habían advertido lesiones sospechosas y ese dato activó la revisión de las cámaras de seguridad.
En otra grabación, el hombre golpea con una cuchara a otra adulta mayor mientras le da de comer, lo que, según la denuncia le habría provocó un corte superficial en el labio. La mujer se toma la boca y comienza a llorar. “¿Ah tenés ganas de llorar?”, le dice en tono amenazante antes de retirarla en la silla de ruedas.
«¿Por qué no te morís, vieja hija de puta? Morite de una. Morite. Morite, hija de puta. Dejanos de molestar», le dice en enfermero
Luego de la denuncia, Cichero eliminó sus redes sociales. Según trascendió, posee deudas por casi cinco millones y medio de pesos y aparece registrado como prestador de servicios de tratamiento de belleza. Fue echado del geriátrico.
El caso también expuso al establecimiento: el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires clausuró el lugar de manera preventiva por no haber iniciado la renovación de su habilitación provincial.
Además, se detectaron infracciones como la presencia de personas menores de 65 años y la falta de contrato con una empresa de residuos patogénicos, procesando estos desechos con una máquina BIO 5000.
Por otra parte, en medio del escándalo, María Pastora Ortiz, representante del Sindicato de Cuidadores Domiciliarios, habló de antecedentes en esa residencia y aseguró que compañeras del sector que habían trabajado allí renunciaron años atrás por situaciones de maltrato.
Esto fue corroborado por una ex trabajadora: “Reamente la mayoría de los que trabajamos en los geriátricos no tenemos título. Yo ingresé en negro como personal de limpieza y a los quince días me pasaron a asistente por falta de personal. Me fui porque en un momento me tocó inyectar insulina, y yo soy una persona que tiene apenas estudios primarios, no tengo conocimientos de enfermería, el trabajo que me estaban dando era mucho compromiso“.
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