La elección de 2027 todavía está lejos, pero la política argentina ya comenzó a moverse en esa dirección. Mientras el Gobierno de Javier Milei busca consolidar su estructura en todo el país y ampliar sus acuerdos parlamentarios, distintos sectores de la oposición empezaron a explorar mecanismos para competir frente a La Libertad Avanza.
El escenario combina la disputa política con una variable que puede resultar determinante: la evolución de la economía cotidiana.
El oficialismo reivindica los avances en materia de inflación, equilibrio fiscal y ordenamiento de las cuentas públicas. Sin embargo, el desafío de los próximos meses será lograr que esa estabilización se traduzca en una mejora concreta para los hogares, especialmente en materia de ingresos, empleo y consumo.
La economía que todavía no llega a todos
La recuperación presenta diferencias importantes según el sector de actividad. Energía, minería y algunas áreas vinculadas al agro muestran mejores perspectivas, mientras que la industria, la construcción y el comercio todavía enfrentan dificultades.
La situación de las familias también aparece entre las principales señales de preocupación.
Uno de los datos que comenzó a generar atención es el crecimiento de la morosidad de los créditos destinados a los hogares. Según datos atribuidos al Banco Central, alcanzó el 12,8%, uno de los niveles más elevados de las últimas dos décadas.
A esto se suma un mayor recurso al crédito y a las billeteras virtuales para afrontar gastos habituales.
El dato adquiere relevancia política porque la percepción de la economía familiar no siempre acompaña la evolución de los principales indicadores macroeconómicos.
Para el Gobierno, la reducción de la inflación y el equilibrio fiscal son condiciones necesarias para recuperar la actividad. La discusión que empieza a ganar espacio es si esos resultados podrán transformarse en mejores salarios, más empleo y mayor capacidad de consumo.
La Libertad Avanza acelera su armado
En paralelo, el oficialismo comenzó a darle mayor importancia a la construcción política con vistas a 2027.
Karina Milei aparece como una de las principales responsables del armado electoral de La Libertad Avanza, con el objetivo de consolidar la estructura libertaria en los 24 distritos.
La estrategia incluye conversaciones con gobernadores, legisladores y otros espacios políticos que puedan aportar estructura territorial y respaldo parlamentario.
En ese esquema volvió a tomar relevancia el vínculo con el PRO y Mauricio Macri.
Los contactos entre dirigentes de ambos espacios se intensificaron en los últimos días, aunque todavía existen diferencias sobre el alcance que deberían tener eventuales acuerdos.
La negociación tampoco se limita a las candidaturas. El Gobierno necesita construir mayorías para avanzar con proyectos centrales de su agenda y, especialmente, para discutir el Presupuesto 2027 y otras reformas.
La posible suspensión de las PASO es otro de los temas que puede modificar la estrategia de los distintos espacios políticos.
El PRO, entre la alianza y la identidad propia
El acercamiento entre La Libertad Avanza y el PRO atraviesa una etapa de negociación.
El Gobierno busca sumar respaldo político y legislativo, mientras que el partido que conduce Mauricio Macri intenta conservar un espacio propio dentro del escenario opositor al peronismo.
La discusión tendrá características diferentes según cada provincia. En algunos distritos existe mayor predisposición a construir acuerdos, mientras que en otros todavía se mantienen estructuras y candidaturas propias.
Por eso, el eventual entendimiento nacional no necesariamente significará una alianza idéntica en todo el país.
El peronismo intenta evitar otra fragmentación
Del otro lado del escenario, el peronismo también comenzó a mover sus piezas.
Referentes vinculados a Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner volvieron a compartir espacios de discusión junto con gobernadores y dirigentes parlamentarios.
El objetivo inmediato es encontrar puntos de coincidencia y evitar que las diferencias internas vuelvan a dividir al espacio de cara a las elecciones.
La discusión sobre las PASO también ocupa un lugar importante. Para algunos sectores podrían convertirse en una herramienta para ordenar las candidaturas y canalizar las distintas corrientes internas.
Pero todavía persisten diferencias entre los principales dirigentes y no existe una definición sobre cómo se estructurará una eventual alianza electoral.
La economía puede definir el escenario
Con la política mirando cada vez más hacia 2027, la economía podría terminar siendo el principal factor para definir el humor electoral.
El Gobierno necesita sostener los resultados que exhibe en materia fiscal e inflacionaria, pero también enfrenta el desafío de que la recuperación sea perceptible en la vida cotidiana.
Empleo, salarios, consumo y capacidad de ahorro pueden adquirir cada vez mayor peso en la evaluación de la gestión.
El nivel de endeudamiento de las familias y la necesidad de recurrir al crédito para cubrir gastos son señales que el oficialismo deberá seguir de cerca.
La apuesta de Milei es que la estabilidad económica termine dando paso a una etapa de crecimiento más extendido. La oposición, en cambio, buscará instalar que la recuperación todavía no alcanza de manera suficiente a buena parte de la sociedad.
A más de un año de las elecciones, las alianzas comienzan a definirse y los partidos ya hacen sus primeras cuentas electorales.
Pero mientras la dirigencia discute candidaturas y acuerdos, para millones de argentinos la preocupación sigue siendo más inmediata: cuánto alcanza el ingreso, cuánto cuesta vivir y si la recuperación económica finalmente llegará al bolsillo.


















