Entre el duelo y la espiritualidad: la historia de Paulina Pietracupa, la médium que visitará Zapala

Tiene 48 años, es contadora, madre de cuatro hijos y durante años llevó una vida alejada de cualquier actividad vinculada con la espiritualidad. En 2019 comenzó a experimentar lo que interpreta como comunicaciones con personas fallecidas.

Paulina Pietracupa tenía una vida que, según cuenta, poco tenía que ver con la imagen tradicional asociada a una médium. Es contadora, madre de cuatro hijos y durante años trabajó en el área administrativa de un hospital de su localidad, Arequito.

Todo comenzó a cambiar en 2019, cuando una situación de salud de su padre llevó a Paulina y a sus hermanas a acercarse al Reiki y a distintas prácticas relacionadas con la energía.

Fue durante ese proceso cuando comenzó a experimentar situaciones que interpretó como una forma de comunicación con familiares fallecidos.

“Yo soy contadora de profesión, soy una persona muy común. Pero en 2019 desperté todo lo de la mediumnidad a través de lo que es la energía”, relató.

Al principio pensó que aquellas experiencias eran algo normal. Podía sentir o percibir situaciones relacionadas con familiares que ya habían fallecido. Con el tiempo entendió, según su interpretación, que se había abierto un canal de comunicación.

La muerte de su padre, en 2024, profundizó ese proceso.

“Siempre decíamos: si ya canalizamos y mi abuela me va a ayudar, ¿yo me voy, puedo venir a hablar con vos?”, recordó sobre las conversaciones que mantenía con su familia.

A partir de allí comenzó un camino de aprendizaje que la llevó de las experiencias personales a los encuentros públicos.

De la oficina a los encuentros

Paulina comenzó realizando sesiones individuales en su localidad. Después llegaron las primeras invitaciones para participar en reuniones abiertas.

Primero fueron bibliotecas y espacios comunitarios de su pueblo. Luego llegaron otras localidades y, progresivamente, convocatorias fuera de su zona.

Según contó, durante los últimos dos años más de 2.000 personas participaron de sus encuentros.

La modalidad que utiliza, explica, no responde a la imagen que muchas personas tienen de una sesión de mediumnidad.

Los encuentros comienzan con una charla y una meditación guiada. El objetivo es bajar el nivel de tensión y dejar atrás, al menos por un momento, el ritmo cotidiano.

Después comienza la participación del público.

“Es súper interactivo. La gente levanta la mano y dice: ‘Yo soy Juan, quiero saber…’”, explicó.

Los mensajes que, según asegura, recibe durante esas experiencias no necesariamente están vinculados solamente con la identificación de una persona fallecida.

También pueden aparecer referencias a situaciones familiares, decisiones pendientes o cuestiones que la persona necesita revisar en su vida.

“Hay cosas pendientes de decir. Hay gente que se fue con muchas cosas pendientes”, sostuvo.

Para Paulina, el objetivo no pasa solamente por transmitir información sobre alguien que murió, sino también por generar un espacio que permita a quien participa revisar cuestiones de su propia vida.

El duelo y la búsqueda de respuestas

Una parte importante de quienes llegan a sus encuentros, según relató, son personas que atravesaron la muerte de un familiar.

Algunas buscan saber cómo se encuentra esa persona después de morir. Otras llegan con preguntas relacionadas con fallecimientos traumáticos, accidentes o situaciones que quedaron sin resolver.

También participan personas que simplemente sienten curiosidad.

Paulina asegura que, después de los encuentros, muchas personas manifiestan sentirse más tranquilas.

“Yo creo que la mayoría dice que se va con paz en el alma, o con tareas para hacer”, afirmó.

En ese sentido, su propuesta no se limita a las cuestiones relacionadas con la muerte. También sostiene que en algunas oportunidades surgen situaciones en las que recomienda a las personas buscar otro tipo de ayuda.

“Me ha pasado que me dicen: ‘Vine hasta acá’ y yo les digo que tienen que hacer terapia”, contó.

Para Paulina, la mediumnidad no debería reemplazar un tratamiento profesional ni convertirse en la única respuesta frente a una situación personal.

Una práctica que no tiene respaldo científico

La propia entrevistada reconoce que la mediumnidad no cuenta con evidencia científica que demuestre la existencia de una comunicación con personas fallecidas.

“Obviamente que no tiene evidencia científica”, admitió durante la entrevista.

Su explicación parte de una experiencia subjetiva y espiritual. Considera que las personas pueden desarrollar distintas capacidades y que la mediumnidad no debería entenderse como un privilegio exclusivo de determinadas personas.

“Todo el mundo tiene dones. No es que yo soy exclusiva porque esto me pasó a mí”, sostuvo.

Para ella, lo que ocurrió fue que aprendió a interpretar determinadas percepciones y a utilizarlas en sus encuentros.

“Yo abrí un canal”, explicó.

Aprender a poner límites

El crecimiento de su actividad también implicó aprender a separar esa experiencia de su vida cotidiana.

Al comienzo, asegura, le resultaba difícil controlar cuándo aparecían esas percepciones.

Con el tiempo aprendió a establecer límites.

“Yo aprendí a poner un límite. Ahora tengo que trabajar, tengo que cuidar a mis hijos o tengo que estar con mi familia”, explicó.

En su casa, asegura, sus cuatro hijos ya incorporaron esa dimensión de su vida con naturalidad. Uno de ellos incluso forma parte de su equipo y se ocupa de cuestiones audiovisuales.

“Mi vida no es que todo el día me pasen cosas. No”, aclaró.

Para Paulina, poder establecer esa separación es fundamental para no terminar agotada.

Cuando las consultas involucran a personas desaparecidas

Durante la entrevista surgió uno de los temas más delicados: si alguna vez fue convocada para intentar obtener información sobre personas desaparecidas.

Paulina reconoció que recibió pedidos de ese tipo, aunque aseguró que procura manejarlos de manera privada y con especial cuidado.

“Sí, me ha tocado. No solamente objetos, sino personas. Ahora estoy atrás de encontrar una persona de otra localidad”, contó.

Sin embargo, remarcó que se trata de una situación muy diferente a un encuentro habitual.

“Es muy de puertas para adentro. Trato de no hacerlo porque después todo viene y hay gente que es de buena fe y otra que no», explicó.

Pero también reconoció la enorme dificultad que representan esos casos, especialmente cuando una búsqueda termina con el hallazgo de un cuerpo.

“Es una responsabilidad muy grande, porque vos igual estás diciendo algo al familiar que sigue buscando, o después aparece un cuerpo. No es fácil”, señaló.

Por esa razón, sostuvo que estas situaciones requieren especial prudencia, respeto y empatía con las familias.

“No se trata de decirle a alguien qué tiene que hacer”

Otro de los límites que plantea tiene que ver con las decisiones personales.

Paulina explicó que en algunas oportunidades recibe consultas vinculadas con enfermedades, embarazos o situaciones familiares y que procura no presentar sus percepciones como verdades absolutas.

“Uno va haciendo sus opciones todos los días”, señaló.

Su planteo es que la información que transmite debería servir, desde su perspectiva, para acompañar y ayudar, pero no para decidir por otra persona.

“Siempre es con benevolencia, con empatía, para ayudar”, resumió.

También contó que, en determinadas situaciones, prefiere que las personas recurran a profesionales o busquen otras formas de acompañamiento.

Una experiencia que cambió su vida

El recorrido de Paulina comenzó con una contadora que buscaba respuestas frente a una situación familiar y terminó transformándose en una actividad que hoy la lleva por distintas localidades.

Ella misma reconoce que, si alguien le hubiera preguntado hace algunos años cómo imaginaba su vida, probablemente la respuesta habría sido completamente diferente.

“Si vos me hubieses preguntado hace tres años cómo iba a ser mi vida, yo tenía mi estudio, tenía mi vida armada”, contó.

Hoy combina su actividad con su familia y continúa aprendiendo a manejar aquello que interpreta como una capacidad espiritual.

No pretende, según explicó, que todos crean en lo que hace.

Su propuesta apunta a quienes sienten curiosidad o creen encontrar en este tipo de encuentros una forma de acercarse a familiares fallecidos, procesar un duelo o encontrar una mirada diferente sobre determinadas situaciones.

Esta semana llegará a Zapala para realizar un nuevo encuentro.

La entrevista fue realizada por Alejandro Quiroz en FM Urbana 104.3 de Zapala, donde Paulina habló durante varios minutos sobre su historia, sus experiencias y los límites que fue aprendiendo a establecer en este camino.

Para quienes participan, será una oportunidad para conocer de cerca una práctica que despierta interés, curiosidad y también debate, pero que para Paulina terminó convirtiéndose en una parte central de su vida.

El encuentro será el 13 de Agosto, desde las 19, en el local de IFES Zapala, en Houssay  y Bolivia. para reservas comunicarse al 2942-545376.

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